Escribo, porque la alternativa a escribir, es un vacío espantoso. Porque en las líneas que invento me va la vida. Y porque no sé hacer otra cosa que me haga más feliz.
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miércoles, 22 de abril de 2015
Derribo
Abrí los ojos mientras me derrumbaba.
No quería perderme el instante más revelador de mi propia existencia:
ese, previo a la muerte de todas las convicciones.
Me descubrí cambiando durante el mínimo tiempo que duró la caída.
Me encontré como Alicia, en un agujero de conejo
con el reloj desvelándome que era demasiado tarde.
Jugué mis cartas aun sabiendo la partida perdida.
Me vi tras un espejo de miseria
incapaz de reconocer a la niña que, descalza,
porfiaba en atravesar los charcos
sabiendo que iba a herirse las plantas de los pies.
Las verdades nos asaltan sin misericordia ni rodeos.
Se emboscan en pozos negros
y nos enseñan a base de zarpazos o de escarnio.
Aprendemos llorando.
No queda universo seguro ni refugio que salve de todas las tormentas.
Hay mares embravecidos que, como en las canciones,
atravesamos navegando en cáscaras de nuez.
La resurrección es una cuestión de principios.
Las cosas han cambiado. Hoy prefiero perderte que perderme.
viernes, 4 de julio de 2014
La persistencia de la memoria
Puede que el péndulo del reloj se compadezca,
sople con suavidad,
seque mis lágrimas…
Puede que una niebla azulada y húmeda
vele el espanto del cementerio
en que nuestra casa
se ha convertido.
Puede que un dios benévolo y hermoso
ponga en mi frente
su palma, de vez en cuando,
invocando al olvido durante unos instantes…
Puede que tus miradas
endulcen los silencios inclementes,
o que tras los susurros
se escondan los demonios.
Puede que intente amarte,
que te perdone,
o que ría quizás tus alegrías,
pero esta cicatriz que atraviesa mi rostro,
esta atroz quemadura
en mis ojos castaños,
esta herida infectada y sangrante
no tiene cura…
ya no puede sanar…
es una marca negra y putrefacta
que llevaré en mi carne
hasta el último día,
que anidará en mi alma incluso más allá…
más allá de la muerte,
¡hasta en mis otras vidas!
lunes, 23 de junio de 2014
Ha vuelto tu silencio
Ha vuelto tu silencio...
¡hacía tantos años que no nos visitaba!
Ha vuelto sin razones,
y con él, el dolor que habíamos olvidado.
Vino desde ¡quien sabe que recónditas sendas!
llegó como un regalo macabro
de la muerte...
y se instaló en tus manos
en tu frente arrugada
tapiando las ventanas que abrías a la tarde...
Desde que ha regresado
no sé donde buscarte
te escondes en los pliegues de su túnica oscura
y no hallo tu rastro
ni siquiera tu sombra
se me han roto los ojos tratando de encontrarte.
Ha vuelto a enmudecerte
mientras yo desespero
a ocupar el reloj de nuestras horas juntos
sin dejarnos espacio ni tiempo para abrazos,
sin dejarnos al menos una rendija abierta
para que entre la luz
al mínimo descuido.
Tu silencio se escurre por los muros desnudos
se cuela entre mis libros
mancillando palabras
que huyen
y ya nunca regresan,
enlentece las horas en las que no hallo el sueño
se hamaca entre tus sienes
clavándote sus garras
deshojando en enconos
tus latidos hastiados de tanta soledad acompasada.
¡Cuánto dolor encierra tu silencio gastado!
que me revienta el alma de purita impotencia...
Si sufro yo, que puedo
a veces desterrarlo
gritándote a la cara mi rabia y desconsuelo
¡cuánto has de sufrir tú!
que apretando los puños,
te empeñas en desollar tu herida
mordiéndote los labios...
...convocando al silencio.
lunes, 5 de mayo de 2014
Paréntesis
Sea mi soledad el único tributo
al Dios Obstinación y sus sicarios,
guárdeme Maya de ejercer su magia
sin abolir la ralea de los que
engendran esclavos.
Sea mi soledad ¡tan merecida!
una forma de vida con la muerte
hasta que cambie el viento
y sople desde el sur
deshilachando brumas,
barriendo nubarrones en mi orilla.
Sea una vez y otra,
la primera,
y descúbrate más allá de las montañas
ávido de ternuras tempraneras
expectante y rendido a los ritos de amor
que te enseñare.
Sea el aliento helado de la muerte
el que de vida a las llamas que se aúnan
para forjar la perfección del cosmos
en que nos transformamos …
Sea tu soledad también la mía,
y encuéntrense las dos para extinguirse
entre tu cuerpo y el mío entrelazados...
Sea. Y cuando haya sido,
entonces,
hagamos un paréntesis...
¿Serías capaz, amor,
de penetrar mi alma deshabitada,
y poblarla de estrellas?
viernes, 18 de abril de 2014
Ojos de agua
Soy un secreto a voces,
un puñado de arena incandescente,
un movimiento pendular,
un chaparrón de semillas de colores,
un a onda en el agua,
sucesor de otra onda, y de otra…
Soy la sombra, el temblor, el desconsuelo,
el heredero de un tesoro inventado.
A veces, un haz de luz mortecina
atravesado por motas de polvo deambulantes,
un báculo sin dueño,
un espejo hecho añicos
y sus correspondientes años de infortunio…
Una preguntas retórica,
un descuido,
un rastro de carmín inculpador,
una falacia,
una disculpa incoherente a mitad de camino
entre mi desazón y tus ojos de agua.
viernes, 7 de marzo de 2014
Sin que me diera cuenta
Sin que me diera cuenta
te instalaste en mi vida
robando sin pudor
las llaves de mi casa,
para hacer tuyas mis manos,
mi boca,
mis ojos negros,
para libar las lágrimas
que arriban a mis labios.
Sin que me diera cuenta
hundiste tus raíces en mi
tierra mojada
y sorbiste los gestos de mis sonrisas nuevas,
bebiéronse tus frutos
infames
las mieles de mi boca,
profanaste el santuario
que la madre natura
erigiera en mis senos.
Sin que me diera cuenta
helaste mis ventanas,
apagaste la fragua en que
forjaba mis sueños,
encerraste los pájaros que habitaban
el bosque,
esculpiste desdichas
en mi rostro,
mi morada y mi lecho.
Sin que me diera cuenta
fuiste barriendo huellas,
envenenaste el agua,
extinguiste mi fuego,
contaminaste el aire que respiro
y mi tierra
volviste yerma, impura…
todo lo que había amado
desterraste al olvido.
Condenada tristeza,
te instalaste en mi vida
y diste muerte a mi alma,
sin que me diera cuenta.
martes, 25 de febrero de 2014
Los esposos
Para M. y R.
Esconden en los ojos un misterio callado;
Quizás la rebeldía de emplazarse frente a frente
lo que queda de vida.
El augurio feroz de resistir a todas las miserias del mundo.
La voluntad salvaje de conquistar los días vestidos de
promesas.
Su máximo tesoro consiste simplemente en el libre albedrío.
Libertad para entregarse…
infinitud en la entrega…
Reír como quien desgrana racimos de cristal
sobre un suelo de mármol.
Convocar la alegría en todas las trincheras.
Pelear hasta la muerte,
rescatarse del tedio,
inspirar a los hijos,
construirse las alas…
Saben que su destino se escribirá por siempre
en una cinta blanca ondulando al aire,
que en el juego tardío se apostaron la vida
y ganaron la aurora, el oleaje, la luna,
el croar de las ranas;
el cordón con que atan la soledad insomne
a la cola brillante del cometa,
la explosión otoñal de color
del liquid ámbar.
Escriben sus verdades en las paredes húmedas
de la cueva sagrada,
se bañan en la orilla de un río que susurra
desafíos y honras,
ahúman en incienso los sueños desbocados,
se libran de los miedos ardiendo en una hoguera
que es más una delicia que un martirio.
Conocen su poder. Es la felicidad.
lunes, 24 de febrero de 2014
Luna presa
Sospecho que hay un lago de cristal
adentro de tu alma
tan sumamente sereno
que no hay calma comparable a su quietud,
y que en él se dibujan las nubes paseanderas
de mi cielo
tiñendo de rosados,
de platas y morados
de tu agua el azul.
Sospecho que sumerges tus sueños
en busca de sirenas
y que entonces se agitan,
rumorean, se rizan,
se encaracolan las aguas,
y emergen las burbujas
traviesas desde el fondo
portando voces niñas
de las ninfas,
ondinas y nereidas
que juegan a prenderte
para que no regreses
a ceñirte a mi espalda.
Sospecho que mi luna está presa en tu lago
rodeada de quimeras
que en vela desconoces,
y que por eso pugna mi alma de repente
por soñarte un instante
irrumpiendo en tu sueño,
para reconquistarla
y volverla a ofrecer a tus manos heridas
de nostalgia
cuando el día despierte.
Sospecho que tú nunca serás mío del todo
hasta que no permitas
que mis ojos se internen
en las aguas tranquilas del lago de misterio
donde mi luna llena
cautiva permanece.
domingo, 9 de febrero de 2014
Es la poesía
Una cornisa desde la que asomarme al mundo
sin vértigo o zozobra.
Un cuerpo de sirena, un huracán
que destruya la falacia de la tierra.
Una verdad prendida a la cola de un cometa.
Una esperanza azul que debiera ser verde.
Una pluma, un volcán, un infortunio gris que se torna en sonrisa.
Un médano enlucido por la luna a medianoche.
Un corazón, que cesa de latir cuando apareces.
El filo de un cuchillo atravesando el tiempo de la dicha,
las piedras con que hemos construido las murallas
tras las que acechar la llegada del otoño.
Sonido de campanas que repican
reivindicando el sol en mitad de la lluvia.
Eslabón de una cadena libertaria
que me obliga a soltar lo que me sobra.
Rey de noviembre. Vaivén de diente de león
en medio del jardín. Gema semipreciosa,
grito de espanto, sombra chinesca de un mundo inexistente,
rayo de luz, que me atraviesa el alma…
Esa eres tú, bella palabra,
placer excelso,
hoguera pertinaz en la que se consumen
mis carnes y mis huesos
presos del hechizo inefable de tus encantos.
Esa eres tú poesía, hermana de sangre, Ave Fénix,
mi tesoro, mi estrella, mi fortuna.
jueves, 2 de enero de 2014
Tartărus
Te escribo en las olas
para no dejar marcas.
No espero tu respuesta. Ni tampoco que entiendas.
Tan solo que contemples la espuma y te preguntes quizás
por el misterio que envuelven los ocasos.
Te escribo entre las brasas mientras que se consumen
efímeras, ardientes, voraces en su agónica misión de
desenfreno.
Comprendo tu extravío. Hay una vocación suicida
entre las llamas verdes con que oficia el poeta.
Te clamo contra el viento.
Mis gritos se malgastan disfrazados de espanto.
Mi voz busca tus letras para cantarte el nombre con todos
sus sonidos…
Te pierdo entre el bullicio de las montañas sordas,
desangrado de música.
No leas lo que escribo, no escuches lo que canto.
No dejes que mi alma se te cuele en las vísceras.
Lleva veneno el ánima de quien no tiene espejo
en que mirar sus males.
No cedas al abismo que se abre en mis sienes.
No dejes que te abrace mi hiedra contra el muro.
No permitas que sople mi aliento emponzoñado
de mórbida tristeza.
Prohíbeme mirarte, ciégame si es preciso,
deniégame el poder de convertir tu mente
en esclava del caos.
en esclava del caos.
No me leas. No leas. Mi poesía es el tártaro.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Para no extrañarte
Para no pensarte abro los ojos
y me obligo a mirar esta ciudad
desnuda de tu sombra.
Para no nombrarte me golpeo
las ganas con el frío de un
adiós sin fecha de caducidad.
Para no tenerte
anclado entre las cejas
arrojo los recuerdos a un vacío
sin nombre y sin estrellas.
Para no extrañarte
repito que no existes,
que no eres,
que no aguardas, que no estás.
Y entonces como nunca,
más que siempre,
te echo en falta.
jueves, 13 de junio de 2013
La ladrona
He contemplado la muerte
rondando por mi casa,
se cierne sobre el aire que se agita
justo encima de mí...
no sé si lo que busca
es asustarme
o untarme de tristeza,
o si jugar tal vez,
a que la veo
y ella me ve
y me acecha,
mas no puede tocarme.
Tal vez crea que roba aquello que más quiero
y no sabe que nada de lo que ha sido mío
podrá jamás asir entre sus garras,
que no tiene poder para arrancarme
ni un soplo de mi amor,
ni un átomo de sueño,
ni una mísera pizca de mi arte...
Ella cree que roba,
y se ha llevado
pedazos de mi ayer,
de mi mañana...
algunos trozos rotos de un espejo,
una lámpara gris que ya no alumbra...
y unos cuantos pinceles empastados y viejos.
Cree que roba y ríe silenciosa
se regodea en sus malditos triunfos
pero no sabe
ni siquiera intuye
que lo que se ha llevado
aún lo sigo teniendo.
lunes, 13 de mayo de 2013
Desconocido...
Desconocida la certeza de abandono
y el trémulo temblor de estas verdades
que desencajan el universo a nuestro paso.
Ignoto el despertar de una demencia engendrada en falacias,
Incierta lucidez que ya me alcanza
desdibujando la senda de mi huida,
me golpea en la frente,
y me cubre de oprobio.
Desconocido este lobo que me aúlla a orillas del camino, presagio de naufragios,
recuerdo de lo frágil de todo fundamento,
lo irremisible de la muerte,
lo grotesco de la vida,
y el espanto brutal del desarraigo.
Desconocida toda yo, ante el espejo, desnuda.
He dejado olvidada en un lejano desván toda la ropa
y me enfrento al vaticinio del final de todos los finales,
sacrificado el amor ciego en un altar,
callado para siempre su motivo.
Poblada de dolores mañaneros,
acontece en mi vientre
el parto natural del extravío,
impía locura,
que se hace silencio en mis pupilas
y bramido feroz en la cabeza
que estalla en mil pedazos.
Es el alma inocente deshecha en llanto.
He dejado olvidada en un lejano desván toda la ropa
y me enfrento al vaticinio del final de todos los finales,
sacrificado el amor ciego en un altar,
callado para siempre su motivo.
Poblada de dolores mañaneros,
acontece en mi vientre
el parto natural del extravío,
impía locura,
que se hace silencio en mis pupilas
y bramido feroz en la cabeza
que estalla en mil pedazos.
Es el alma inocente deshecha en llanto.
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