No me gusta, al dormir, que se quede entreabierta la puerta del armario.
No tengo miedo al monstruo que pudiera salir.
Tengo miedo a que un sueño, se cuele dentro una noche, y entre tanto desorden, no lo vuelva a encontrar.
Escribo, porque la alternativa a escribir, es un vacío espantoso. Porque en las líneas que invento me va la vida. Y porque no sé hacer otra cosa que me haga más feliz.